Alumnas:
Liz Beltrán –Alejandra Ortega
Sin duda que las mujeres tenemos
mucho que decir sobre el tiempo que estamos viviendo, momentos álgidos y de
mucho movimiento social que encierran una serie de características propias de
un Chile que está cambiando. En este artículo revisaremos las diferencias que
existen entre hombres y mujeres en base a los resultados de la Encuesta Casen 2011 de la
cual tomamos como referencia 5 variables que consideramos más relevantes para
mostrar la brecha existente entre las posibilidades de desarrollo que tienen los
hombres y mujeres de la octava región.
No es un misterio que en nuestro
país las mujeres viven en una evidente desventaja frente a las posibilidades
laborales, educacionales e incluso financieras que poseen los hombres. No es nuestra
intención en este artículo dañar la imagen masculina ya que ninguna persona
merece estar en posición de inferioridad, si no, mostrar a la luz de la CASEN
2011 la compleja realidad de la mujer chilena de la Octava Región. El primer
indicador que revisaremos es el de Analfabetismo según sexo, para el año 2000
un 6.0% de mujeres estaba en esta condición y un 5.8% de hombres no sabía leer
por tanto hubo un 0.2% de diferencia. Al año 2011, bajan las cifras a un 5,3%
de hombres y 4,8% de mujeres, pero se aprecia un aumento de 0,5% de disparidad.
A continuación se muestra un gráfico con la evolución de esta variable.
A continuación se muestra un gráfico con la evolución de esta variable.
Dentro de las otras variables que
incluye la CASEN respecto a la mujer, encontramos algunas que no presentan una
diferencia significativa en comparación a los hombres. Entre ellas están
Incidencia de la pobreza en la población según sexo y porcentaje de la población
que usa internet según sexo.
Finalizamos este artículo haciendo hincapié en que Chile tiene una amplia deuda en cuanto a políticas públicas que fomenten la igualdad entre hombres y mujeres, esto no implica que los roles de uno y otro se vean afectados, si no, que el Estado a través de sus programas fomente y potencie la figura de la mujer como protagonista de los cambios que la sociedad necesita, desde su fortaleza, gallardía y esfuerzo imagen que está muy lejos de ser débil e inferior como se ha planteado desde algunas aristas.
Finalizamos este artículo haciendo hincapié en que Chile tiene una amplia deuda en cuanto a políticas públicas que fomenten la igualdad entre hombres y mujeres, esto no implica que los roles de uno y otro se vean afectados, si no, que el Estado a través de sus programas fomente y potencie la figura de la mujer como protagonista de los cambios que la sociedad necesita, desde su fortaleza, gallardía y esfuerzo imagen que está muy lejos de ser débil e inferior como se ha planteado desde algunas aristas.











